YO SOY EL DESIERTO Dicen que soy el desierto tratando de sugerir que estoy muerto. De mi no brotan ningún árbol que glorifique en una flor un árbol. Si supieran que tengo los fantasmas de selvas que sobre mí habitaron, si supieran que tengo las imágenes de ejércitos que pasaron y se volvieron arena. Ningún arbusto que posea un fruto que toca el marco de lo supernatural. Sobre mí pasan cóndores que intentaron en vano que devoran cuerpos en los pueblos rebeldes. Dicen que los hombres de bronce los hipnotizaron para tales destinos. Sobre mi pasan nubes que vienen del trópico; sus vientos traen pajaros multicolores, mariposas que echan polvo sobre mis arenas en un vano intento de formar un ala o una hoja. Desierto no soy, si tal palabra significa tener todo lo muerto. El hombre que busca la poesía camina sobre buscando el polvo de sus parientes asesinados. Pero es muy temprano. Primero el rió compasionado se lleva el polvo al mar, el mar hace un canto con ellos, los agrega al acorde de innumerables multitudes, después el polvo es arrojado sobre mi por el viento de los Muertos, un viento que inventaron los hombres porque ninguno de los demás muertos quiere tal profesión. Por eso mi volvo aun esta vive. El hombre lo deja en sus manos y algo va a suceder. Puede ser una mujer que murió junto al río dando nacer al hijo que ella no ama, puede ser un hombre que prendió fuego a su existencia al regalarse un balazo en la cabeza, puede ser un niño que busca su futuro entre las profecías de los espíritus en el cementerio de sus antepasados. Soy el desierto, camina sobre mi con la mente desnuda de mundo, ven a mi enamorado de un alma que te hará ser mas y por eso seguirás esta senda hasta el fin fijado por el Cuento que vas descubriendo. |