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pablo o veronica
Catedral Blanca
Carpintero sideral,
pilar a pilar,
construye su catedral
el viento.
Día y noche labra.
Desde que la luz inunda
hasta que incendian el horizontes
crepúsculos de fuego.
Labra, labra, apresurado
porque es tarde
y un rumor aceros
invade la tierra.
Una resaca de lamentos
golpea las arenas
frágiles del aire.
Pasa el cóndor
con su negra manta,
pasa el ave errante,
que cae, cae
por la curvatura de planeta
Y el viento sube y baja
por los peldaños del espacio
recogiendo la luz sin mancha,
la espuma para el pilar sagrado.
Y cuando termina llama
a consejo a los demás vientos.
Llegan de los pueblos de cristal,
los campos de batalla
con la túnica ensangrentada,
de los desiertos que esconden
el polvo de millones de muertos,
de los ciudades en ruinas como
caricaturas de un sueno fracasado.
Y cuando todos se juntan
en la catedral blanca
toman las plegaria
de todas las almas,
plegaria que resume
el orar de los siglos,
y la elevan, elevan:
pero, ¿Escucha Dios
distraído por la música
del sinfín de los mundos?
Un árbol de mi patio
A tu sombra vengo, descalzo,
ahora que estas callado.
Amigo que solo demandas
un vaso de agua y un canto.
Bajo la sombra de tu rumor,
como recuerdos del mar lejano,
considero otra ves esos sueños
que por oír al mundo no he creado.
¡Que triste sentir un día el corazón
como una cuerda su latir parando
y mis manos como estériles ramas
que no brotaron el fruto esperado!
Devolver el polvo y ser un hombre
que apenas se ha completado.
Tuve las horas como un papel blanco.
Partir y en nada me he heredado.
Callado amigo, quiero ser como la tierra
estéril que conquista su letargo.
Quizás entonces mi obra dará su sombra
a quien pase por este campo.
Sueño irrealizado
Anciano esta el manzano de mi patio.
Sus pálidos frutos no tientan a los pájaros.
Insectos horadan sus huesos blancos,
buitres obreros que la muerte ordena.
El cumplió su misión del tomar el polvo
mezclarlo con luz y producir el fruto.
En sus hojas encontró su lenguaje el viento,
y el sol hebra con sus minerales el pétalo.
Bajo su sombra, sentado en un banco,
en tardes de magia aparece un anciano,
que siempre lee un libro que repasa
su madurez, su juventud e infancia.
Quizás el simboliza la vida que me llama
a gozar cada pagina de su infinito cuento,
o la muerte esperando que devuelva mi polvo
para prestarlo a otro ser en espera.
La lluvia que tarda
Húmeda la frente y el cuerpo cansado
el labrador retorna a su morada.
Las manos como tierra agrietada.
Las cejas cuales mustias malezas.
Se va el sol a renovar sus brasas
y más allá de los cerros enciende un alba.
Atrás queda el campo esperando
el agua que de ansias de luz al grano.
¿Cuando verterán sus mercancía las nubes,
esos cielos veteados de azul son signos
de buen agüero o bajaran los buitres
del sol a devorar el grano?
Negros pensamientos ve pasar:
roto el reloj de las lluvias,
mudo el nocturno laúd de sus rezos,
la parca tierra el brote le negara.
Al doblar la senda escucha al arroyo;
sus frescas palabras, su inquieto cristal.
¿Dime, tu que vienes de las cumbres lejanas,
están en sus puertos las nubes que tardan?
Rodeada de álamos divisa su casa.
Sus muros cual un brote de la tierra,
El humo cual niebla de hojas blancas
que asciende como una plegaria.
Allá espera el hijo, la mujer amada.
El tibio verano del pan amasado.
Junto al aura intima del brasero
en su celda el vino, rodeado de olvidos.
Quizás volverá la sequía del ano pasado,
y habrá pan flaco en la mesa
Del mantel arrugado de sus manos
en ves de frutos brotaran migajas.
Al llegar a su casa mira atrás,
la tierra en espera, el agua que tarda.
Abre la puerta. Aroma de pan y sopa.
La sombra del niño que falta.
Un gato que languidece en la ventana.
Se reúnen hombres alrededor de las brazas.
Se charla sobre el día, la faena pasada.
El ayer que se fue, el mañana que pasa.
Y poco a poco el campo se duerme
bajo la lumbre celeste de la vía Láctea.
El labrador se acuesta, su cuerpo cansado.
De pronto, golpes leves en el tejado
como dedos que avisan. Más fuerte, más fuerte.
¿Quien se anuncia? Es la música más bella del verano
¡la lluvia!