La ciudad imán
La ciudad es un imán que repele
con tufos de fábricas y metálicas axilas,
y atrae, fascinando con sus juguetes
que imploran ser palpados en las vitrinas.
Turistas son las flores, los pájaros,
desplazados por el hierro y las ratas omnívoras.
A veces encuentro un viento, del campo fugitivo,
y mi alma se intoxica de aromas primitivos.
Añoro aspirar el aroma perdido
De bosques desterrados al olvido.
Mirar al cielo y en ves de torres grises
decirle a mi amor: ¡esas son las estrellas!
Desde el amanecer la hierba hace batalla
contra el cemento que inexorable avanza.
Cercada desde afuera la naturaleza llama,
y en vano compite por ojos tentados por vitrinas.
En la noche la ciudad es una mujer llena de joyas,
que me embriaga de licores y oscuras tentaciones.
Digo: saltare los cercos, buscare lo primitivo.
Más pronto caigo en sus brazos, como cae una
mosca,
en su red pulsante, perversa y cristalina.
Semana cotidiana
Fluyen las multitudes por las veredas.
Chillan las ruedas, gritan las maquinas.
Nadie se atreve a conversar con miradas
¡O hacer tiempo para verter palabras!
Yo llego triste a mi oficina: se murió
un tío que embelleció mi infancia.
Más nadie quiere ver imágenes negras
o salpicar de sentimientos las murallas.
Los besos y las caricias deben hacer cola:
hay que atender materias mas practicas.
Primero se atiende materias practicas.
Ilusos muchos creen que para ser mas
Hay que poseer mas.
¡Y ni siquiera un arroyo de hondas palabras
en donde refrescar al alma!
Lunes
Un lunes con ojos deprimidos
el bus viaja con treinta ocupados vestidos
bajo un cielo gris de invierno.
Un niño incierto como el viento.
Una anciana amarilla. Un hombre perplejo.
Una pierna acariciada por ojos furtivos.
Las fabricas con sus pinceles de humo
manchan recortes de cielos lejanos.
Sobre un esqueleto de madera en la vereda
se para un rumor multicolor y extraño.
¿Que será? Busco mi diccionario de recuerdos
Ah, es el canto de un pájaro en un árbol.
Al verme en el ángulo del vidrio
soy el esbozo multiplicado hasta el infinito.
Mi rostro se multiplica al infinito
y en cada uno soy un poco distinto.
Se detiene el bus: el niño ha crecido
a caballero maduro y fijo.
El hombre perplejo encuentra su pregunta
y se esfuma. La anciana roza mi hombro
y me envuelve un aroma de muebles antiguos.
Me bajo del bus y me arrastran la corriente
que desembocan en orificios de cemento.
Adentro esperan maquinas que ordenan la faena,
Seres eléctricos que disparan sus ordenes,
dictadores.
Todos se apresuran mirando a menudo
un reloj inmenso en el cielo
que dirige el tráfico del tiempo.
Me detengo y observo: un viento que una ves
llevo fragancias en el campo extinto
ahora barre el humo de las calles.
Un pájaro mendigo devora migajas
caídas de bocas apresuradas.
&&&&&&
Desemboco en mi oficina, un cajón
De vidrio con paisajes imaginarios.
Quiero verter mis penas, tal como;
Se me murió un buen amigo,
Me llena un sutil vacío en el alma.
Mas se prohibe ser transparente.
De pronto es un día maravilloso...
Nadie corre a las faenas diarias
Las maquinas funcionan por si mismas
y hay tiempo para ser uno mismo.
Al amanecer los vientos albañiles
pulen de hondo azul el cielo.
Cada diez metros vive un árbol
con sus abejas y sus insectos.
Somos transparentes como el agua,
no hay engaño, no hay perfidia.
Ah, es un día maravilloso. Ciertamente.
De pronto una voz golpea como un trueno;
¡Sobre mi la sombra amenazante de mi jefe!
Escape de la Ciudad
1
Quiero huir de las bocas eléctricas
que gritan en los salones de baile,
las vitrinas que imploran
a acariciar los últimos embriones
paridos en las fábricas del Progreso.
Antes que llegue el gris invasor
Quiero ir al campo a respirar el verde
con sus espejos glorificando al hombre
y su gente de porcelana adornando las veredas.
Escapar de los pútridos vientos
encarcelados en bosques de concreto,
los pájaros mendigando en las veredas,
insectos olvidados del vuelo.
Miro manchas fragantes de primaveras
que emigran veloces de parque en parque.
Miro los árboles que luchan entre ellos
para alcanzar un azul cercado de cemento.
Y pienso que un día la naturaleza
yacerá en ruinas como esos templos
que deslumbraron y cayeron.
Y el vuelo de los pájaros será un recuerdo
recreado por los niños en la plaza.
El misterio de un bosque, la armonía de la rosa,
formulas recordadas en las bibliotecas.
Iré al campo a buscar un viento nacido
en el seno del mar, me quedare, con la mente
vacía
de pesos materiales, ante un horizonte
derramándose sobre un llanura estrellada.
Buscare la sombra de un árbol para contemplar
un paisaje olvidado del alma,
revivir una estancia que embelleció mi pasado,
o simplemente quedarme solo conmigo mismo,
escuchando mi respirar, sintiendo mis pies y
manos.
Incomparable
Veo los ingenios que nos ayudan a ser mas,
la imperfecta encarnación de nuestros sueños,
pero si sus simetrías comparo a un árbol o una
rosa,
¿medida con justo metro cuales serian mas
hermosas?
Veo los navíos siderales y siento el ansia
de bogar por mares y nebulas lejanas,
pero si sus geometría comparo con el cóndor o
águila
¿Cual posee el arte, el asombro que no cansa?
Escucho el rumor del progreso en las ciudades,
músicas vibrando como temblor en el aire,
más que gozo en mí despierta el rumor de los
pájaros
¡O el viento que pasa con su ánfora de cantos!