Dime, Alfarero



Señor, alfarero de la hierba,
me haces con greda de estrellas,
más recién toco tu artesanía
y cual guijarro la muerte me quiebra.


¿Porque me escondes en este barro
cuando siento mi alma cual mar
que ansia rebalsar sus orillas?


Quiero ser más pero me cercan
mis frágiles arenas.
Quiero vibrar ante lo sublime
mas mi ser es tosca cuerda
que ante el éxtasis se rompe.



     Amarillo y negro


Conozco un campo que en la primavera
el sol incendia en estallos de pétalos,
obran en el los alfareros de la hierba,
y la lluvia siembra su transparencia.


En el siento la euforia de la vida,
que impulsa al vuelo y la resaca.
En el siento mi ser cual una quebrada
por donde la vida, exuberante pasa.

Conozco una mujer que seduce
Con la música de sus palabras.
Recita un poema y evoca su mundo,
De sonidos y países exóticos.

Con ella amo más la vida
Porque su presencia es una gema
Mujer sagrada, bendita tu carne,
Como todo lo que existe.

Se también de  una cumbre,
abandonada por la luz, árida,
cubierta de lágrimas heladas,
donde se hieren los vientos del alba


Allí siento el vacío de la Muerte
la angustia de un día abrir los ojos
y hallarme despierto en la Nada.







           No apagues el asombro.


Nunca apagues la lumbre de Asombro.
Mira como el viento es cual niño
que juega en su dominio.
Recorta las nubes con sus tijeras rumorosas,
y arroja al aire rocíos.


Juega que eres viento,
libre de ataduras de la carne.
Asciende a jugar con las nubes.
Y tropiezas con los árboles,
incierto de los senderos del viento.
Y para confundir a los insectos
mezclas el aroma de las flores.


Habita por una estación el ensueño:
pronto crecerás y viento será un rumor distante.
- soplo hiriente en el invierno -.
La Realidad bruñirá tus ojos, y quizás  no oirás
los arpegios de la naturaleza
y la luz perderá su primitiva pureza.



Distraídos por el sonido de las cosas exactas
No escucharas el lenguaje de las hojas.
Tus ojos acariciaran lo juguetes en las vitrinas
Y no verán la sagrada ofrenda de las humildes flores.


Te columpias un día en el patio.
- Suena aire  el polvo de tu cuerpo  -
Tus brazos se convierten en alas,
y asciendes  por la curvatura del planeta.
Mas asciendes, asciendes, hasta entibiar
tu cuerpo en las brazas de los astros.


Juega niño, porque un día la Realidad
                      quizás romperá el cristal del ensueño,
y el mundo creado por el hombre,
- celoso que ames a otros -
buscará apagar la lumbre de tu Asombro.

            



    Visión de muerte



A orillas de la muerte
una noche me despierto
rodeado de mis sueños
que la vida no vieron.


Yo seria una maestro,
un líder en mi círculo,
propagando nobles ideales
como banderas al viento.


Imitar la perfección de una rosa
en un poema que no sangre el tiempo.
Descubrir una verdad
que un misterio transparenta.


Y mientras esperaba me olvide
que mi ser es de arena
y la muerte lo va soplando
a su mar de silencios.