Escarcha en los dedos
En blanco desvelo el papel sumido
en espera de las palabras que le den vida.
Una tras otras vinieron las estaciones
y aun mi mano helada en su invierno.
Obró el naranjo que estaba ensimismado
y ahora ofrece su fruto y aroma cálido.
Guardó la tierra su mantel de hielos
y hoy sirve un festín verde en su mesa.
¿Que pasaría si el Soñador supremo
callara sus pesadillas y sus sueños,
se apagarán, cual sopladas, las estrellas,
retornarán las formas a sus arenas ?
Vuelvo a mi taller; doy vida al verbo mudo.
Poco a poco surge una creación nueva:
un monstruo pensante, terrible por su belleza.
Y lo borro, antes que manche mi universo!