La mesa de la abundancia


Yo soy el hijo de la tierra,
habitante milenario de las favelas.
Negado un pasaje al Futuro,
veo distante los arroyos de leche,
y me pregunto, cuando me sentaran
en la mesa de la Abundancia?


Aun cuando mi sudor esta en los morteros,
y mis manos materializan suenos ajenos,
aun asi me muerden los dientes del hambre.
Ocupado en sobrevivir, tengo poco tiempo
para admirar el crepusculo o la estrella,
ponderar el misterio que soy.


Estalla la guerra y me dan un fusil,
y un punal que siento como una de carne,
me mandan a cercenar carnes ajenas
y aun asi cuando me sentaran
en la mesa de la abundancia?


Cuando voy a trabajar a las fabricas
veo hombres de seda
adornando de importancia las veredas.
Confieso envidia al ver mujeres enjoyadas,
mujeres de carne intocable
que perfuman el aire de la manana.


Quizás cuando ellos me ven,
habito brevemente en sus corazones;
- pobre hombre, estiremosle nuestra mano -
soy un extrano en el salon dorado de sus suenos.
Pero hay tantos juguete en sus cuartos interiores,
que otra imagen me tira afuera.