Temblor en la Tierra

              Marea

Un temblor sacude las casas de nácar
- jóvenes criados en sedas protestaban el Orden -,
dientes de nuevas ideas muerde la carne.
El rumor crece de casa en casa,
se escapa por las ventanas, hierve el aire
aromado de complacencia de las mansiones frías.
Fluye de un barrio a otro, una marea
que se mueve con el rumor del mar interior
que llevamos todos, enojado porque mientras unos
se sientan en la mesa de la abundancia, otros
___......

Tiritan los ladrillos de los pueblos de arcilla,
el frío de la indiferencia de los confortables
entra por los huesos de los pueblos pobres,
saca de sus sueno a los que hacen el amor
para olvidarse de sus realidades miserables,
y el tiritar sacude las tablas, agita las lámparas
y sale por debajo de las puertas, fluye por las calles
incitando a mujeres y hombres a desnudarse del
miedo,
y marchar a la Capital a clavar sus antiguas quejas.


En los cafés se oye un rumor distante,
cual si el mar subiera por los cerros,
pero sigue la tertulia y se discute
la enfermedad del país que esta enfermo.
Cada uno posee su elixir mágico:
unos creen que el Orden es ley sagrada:
siempre habrá ricos y pobres, como flores y hierbas.
otros demandan la revolución violenta:
que caiga guillotina sobre las ideas podridas
y en su sangre invisible se purifiquen los jerarcas.

EL rumor distante se hace más fuerte,
una aroma de flores amargas entra por las ventanas,
y la tierra de nuevo tiembla
porque por debajo se siente los pies inquietos,
y es hora de protestar sacudiendo el polvo y las
piedras.