| Temblor en la Tierra Marea Un temblor sacude las casas de nácar - jóvenes criados en sedas protestaban el Orden -, dientes de nuevas ideas muerde la carne. El rumor crece de casa en casa, se escapa por las ventanas, hierve el aire aromado de complacencia de las mansiones frías. Fluye de un barrio a otro, una marea que se mueve con el rumor del mar interior que llevamos todos, enojado porque mientras unos se sientan en la mesa de la abundancia, otros ___...... Tiritan los ladrillos de los pueblos de arcilla, el frío de la indiferencia de los confortables entra por los huesos de los pueblos pobres, saca de sus sueno a los que hacen el amor para olvidarse de sus realidades miserables, y el tiritar sacude las tablas, agita las lámparas y sale por debajo de las puertas, fluye por las calles incitando a mujeres y hombres a desnudarse del miedo, y marchar a la Capital a clavar sus antiguas quejas. En los cafés se oye un rumor distante, cual si el mar subiera por los cerros, pero sigue la tertulia y se discute la enfermedad del país que esta enfermo. Cada uno posee su elixir mágico: unos creen que el Orden es ley sagrada: siempre habrá ricos y pobres, como flores y hierbas. otros demandan la revolución violenta: que caiga guillotina sobre las ideas podridas y en su sangre invisible se purifiquen los jerarcas. EL rumor distante se hace más fuerte, una aroma de flores amargas entra por las ventanas, y la tierra de nuevo tiembla porque por debajo se siente los pies inquietos, y es hora de protestar sacudiendo el polvo y las piedras. |