Evocación   Primera


Vienes con los fuegos de la tarde
enredados en tu pelo y un ramo de fragancias
escondido en tus manos. Mira, me dices, lo hallé
en una casa en ruinas junto al estero.


Lo tomo y aromas de naranjos y azucenas
evocan la casa de mis abuelos,
surge la juventud, antes que la realidad
rompiera el cristal del ensueño.


Recuerdo el rozar de las mejillas de mis tías.
- Cada domingo aromadas de un elixir distinto.
Sospecho así pretendían visitar países exóticos -
Y el primer beso que me mordió una prima,
y mis dedos en viaje por sus nalgas.


Recuerdo el cadáver vacío de mi abuela
en medio del salón, envuelta en el perfume
de su primer amor, y esa vela que se prendía
por si misma en el aniversario de su muerte.


Entonces cae la noche roja del incendio.
- sospecho fue fósforo una venganza antigua -  
????
y se van en niebla los muebles de mas de cien
años,
en humo se disuelven las imágenes de los
cuadros,





Evocación   Segunda


Vienes con los fuegos de la tarde
enredados en tu pelo y un ramo de fragancias
escondido en tus manos. Mira, me dices, lo hallé
en una casa en ruinas junto al estero.


Lo tomo y aromas de naranjos y azucenas
evocan la casa de mis abuelos,
surge la juventud, antes que la realidad
rompiera el cristal del ensueño.


Recuerdo el rozar de las mejillas de mis tías.
- Cada domingo aromado de un elixir distinto.
Sospecho así pretendían visitar países exóticos -
Y el primer beso que me mordió una prima,
y mis dedos en viaje por sus nalgas.


Recuerdo el cadáver vacío de mi abuela
en medio del salón, envuelta en el perfume
de su primer amor, y esa vela que se prendía
por si misma en el aniversario de su muerte.


Entonces cae la noche roja del incendio.
- sospecho fue fósforo una venganza antigua -  
????
y se van en niebla los muebles de mas de cien
años,
en humo se disuelven las imágenes de los
cuadros,




Evocación tercera



Aspiro el aroma que traes en las manos
y me transporta al pasado de esa casa.
En el salón están parientes y amigos
Discutiendo la enfermedad del país,
- examinado cual si fuera un enfermo -.
Cada partido posee su caja de remedios,
llena de soluciones y mágicas quimeras.  


Ah, es cierto, echo de meno esas tertulias
cuando se discutía los problemas:  ?
como es posible que las ciudades de cristal
Estén anilladas de favelas, o mientras unos  
Viven en casas de nácar, las lluvias derriten
los muros  de los pobres?
No estamos todos hechos de la misma greda,
y la sal del mismo mar fluye por nuestras venas?


Quizás entonces no estábamos enamorados
de néctares que solo satisfacen los sentidos
Las manos no lujuriaban tocar solo objectos,
como palpar nalgas y prohibidos senos.
Había placer en saborear nuevas ideas,
y escuchar sus arpegios alrededor de la mesa.


En los cafés se combatía con espadas invisibles,
se amenazaba huelgas, paros de buses o
empleadas desatisfechas.
Más al fin la esperanza de hallar un remedio,
- ayudado por el café y el arbitraje del vino -  
tornaban el combate en pacifica tertulia.



Echo de menos esos días inciertos,
aun cuando cimentaron la Tiranía sangrienta,
porque entonces se sacudía el polvo
de la complacencia y nos quemaba el pecho
el fuego de un ideal que creíamos posible.
Temo que muchos adoran santos de hierro,
o se arrodillan sin saber ante dios de oro.


Me retorna al presente la voz de mi amiga,
una flor oscura apagada en su pelo.
La cojio en una herida en el bosque,
junto a lapidas sin nombre.
Aspiro su aroma y se torna amargo,
oigo el protestar de voces de muerte,
botas de hierro pisotean los ideales
y un arroyo de muertes entra por mis venas.