R e f u g i o
Dentro de mi hay una fuente
que no pronuncia diafanas palabras.
En el otoño de la juventud
perdieron su claridad las aguas.
Sobre sus aguas cayo mutilada
la ilucion de un mundo diafano.
El mundonino que me tomo de la mano
y me enseno lo sagrado y lo profano.
Ahora cuando la realidad exacta
destruye los suenos, hiela la mirada.
Bajo adentro a recojer aquel cristal
de ilucion brunido en la infancia.
Me lo pongo ante los ojos
y por un instante la vida es un juego,
el mundo un patio verde y amplio,
inundado de su primitiva transparencia.