Vértigo
Cayendo, cayendo
del pedregal de los astros,
por el follaje
de cometas,
las cabelleras
de planetas muertos,
Cayendo
con el temor
de tocar el fondo,
o despertar de este sueño,
cayendo
en esta roca
desamparada,
arrojada a
romperse en la nada,
como un guijarro
u obrar
algo sublime en el espacio.
Yo me tiendo en su musgo,
me cubro de su manto de estrellas,
incierto si hoy será el día
cuando toque fondo,
y termine mi incertidumbre.
Cayendo
Cayendo.
Almuerzo amargo
Hoy, temas tristes en la mesa.
Nadie quiere hablar de cosas íntimas:
una bomba estallo en el mercado
y sus dientes de metal niños masticaron.
Mañana los asesinos verán
a color estereofónico
ensaladas de músculos
y ojos servidos en el cemento.
A la vuelta de la esquina alguien se enfrento
con un puñal que iba loco por las calles.
A una divorciada le cortaron el cuello.
Sospechan que la muerta afilo la mano asesina.
El río café se paseo por las poblaciones
callampas llevándose casuchas como barcos de lata
y una puesta de sol magnifica se convirtió en un
incendio que bajo por los cerros.
Hoy, temas tristes en la mesa.
Imagen constante
Por todas partes aparece
el hombre metamorfoseado:
El árbol es torso doliente.
Dos ojos inflamados el auto.
El tiempo marca con dos brazos.
Haré una mesa con forma de pájaro
(Quizás en las noches volara por mi ventana
a traerme frutos lejanos).
Haré platos con forma de hojas,
y una copa con armonía de rosas.
Y en ves de pintar los cuartos
como se pintan la unas o la cara,
serán de un color mágico:
cada día el sol inspirado
a su gusto cambiando.
Desilusión
A pesar de tanto ruido soy un hombre vacío.
Adopte vestiduras ajenas y no soy mío.
Mis voz y mis palabras otros me han dado.
¡Que triste un hombre con su ser prestado!
Al cenar una cara echa de muchas caras
surge en el espejo sin fondo de mi vaso.
Discurso sobre materias, opino sobre todo
y repito ideas y voces que llenan mi pasado.
Para sacar a mí ser de este trágico encierro
me despojare de este pellejo, salir de un muerto.
la autocrítica, como un gusano, me entrara por el
cuerpo
y por cada orificio volara lo ajeno.
C a n s a n c i o
Brillosas y recién paridas
llaman a ser usadas las cosas inventadas.
Con su novedad iluminan las vitrinas.
¡Vamos, pronto, a tocarlas y sentir sus caricias!
Voy al campo impulsado por ansias primitivas.
Tocar el viento puro, las aguas cristalinas,
mas de lejos las cosas arrojan su redes oblicuas
y me encuentro, absorto, recordando sus caricias.
Llega el Sábado y otra vez saco brillo
al auto que adorna mi jardín amarillo,
peino el césped que desordeno las lluvias,
despolvo las flores. Sino, ¿que dirán los vecinos?
Preparado para otros habitantes
Lleno mi alma de juguetes innecesarios.
Hacen tanto ruido que no escucho a mi voz,
Cuando bajo a mi alma soy un extraño.